{"id":1490,"date":"2016-06-04T08:31:59","date_gmt":"2016-06-04T07:31:59","guid":{"rendered":"http:\/\/iglesia-latina.de\/?p=1490"},"modified":"2016-06-04T08:31:59","modified_gmt":"2016-06-04T07:31:59","slug":"la-glotoneria","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/iglesia-latina.de\/de\/la-glotoneria\/","title":{"rendered":"La glotoner\u00eda"},"content":{"rendered":"<body><p style=\"text-align: center;\"><em>\u201cAndemos como de d\u00eda, honestamente; no en glotoner\u00edas y borracheras, no en lujurias y lascivias, no en contiendas y envidia, sino vest\u00edos del Se\u00f1or Jesucristo, y no prove\u00e1is para los deseos de la carne.\u201d <\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em>Rom. 13:13-14<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">Es muy curioso, que aunque la teolog\u00eda cat\u00f3lica y medieval, considera este uno de los pecados capitales. Es decir, un pecado merecedor del infierno. En nuestra doctrina b\u00edblica, un pecado es igual a otro; pero no as\u00ed en sus consecuencias. El comer en exceso, o beber en exceso, o hacer ejercicio en exceso\u2026 es decir todos los excesos son malos para nuestra salud. Eso dice la Biblia, pero fil\u00f3sofos como Arist\u00f3teles y S\u00e9neca\u2026 y muchos otros, pensaban de la misma manera. Este acuerdo general, es importante, pero lo es m\u00e1s la condena que la Biblia hace a la falta de temperancia (control). El cristiano se debe caracterizar por la moderaci\u00f3n. Primero, porque ello repercute en una vida sana, y de esta forma se puede dedicar a la ense\u00f1anza y la predicaci\u00f3n del evangelio. En segundo lugar, porque el cristiano debe dominar lo que le rodea, pues no es esclavo de nada ni de nadie. Es libre, y cuando algo le controla -en este caso la comida o la bebida-, muestra que est\u00e1 lejos de la libertad, que el Esp\u00edritu da a los hijos de Dios.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">El pecado se caracteriza por su capacidad de esclavizarnos. Y por eso, es tan atractivo. Funciona como una droga, que produce adicci\u00f3n. Da placer, y como tal refuerza nuestros h\u00e1bitos incorrectos. La \u00fanica manera de cambiar esto, es invirtiendo el proceso; es decir, habituarnos a lo correcto y no al pecado. Poco a poco, a medida que renunciemos a aquellas cosas que nos da\u00f1an o da\u00f1an nuestra relaci\u00f3n con los dem\u00e1s, vamos creando un h\u00e1bito correcto y con el tiempo se vuelve parte de nuestro car\u00e1cter. Por ello, a medida que vayamos venciendo peque\u00f1as batallas, permitir\u00e1 que finalmente, ganemos la guerra. Consiste en que cada d\u00eda te niegues a ello: un d\u00eda ser\u00e1 un refresco azucarado al que dices NO, m\u00e1s adelante ser\u00e1 una hamburguesa, y as\u00ed hasta que domines lo que comes o bebes. Eso no quiere decir que no podamos, de vez en cuando, disfrutar de esos alimentos, pero siempre dando preferencia a nuestra salud f\u00edsica y espiritual.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><em>Pr. Luis Antonio de la Pe\u00f1a<\/em><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<div class=\"shortcode-wrapper shortcode-icon-box clearfix hb-animate-element hb-bottom-to-top\" data-delay=\"300\"><div class=\"feature-box alternative left-icon-box aligncenter\"><a href=\"http:\/\/iglesia-latina.de\/reflexiones\/\" target=\"_self\" class=\"hb-icon-wrapper\"><i class=\"hb-moon-arrow-left-3 ic-holder-1\"><\/i><\/a><div class=\"feature-box-content\"><h4 class=\"bold\"><a href=\"http:\/\/iglesia-latina.de\/reflexiones\/\" target=\"_self\">Regresar a Reflexiones<\/a><\/h4><p><br>\n<\/p><\/div><\/div><\/div>\n<p>\u00a0<\/p>\n<\/body>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cAndemos como de d\u00eda, honestamente; no en glotoner\u00edas y borracheras, no en lujurias y lascivias, no en contiendas y envidia, [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[8],"tags":[],"class_list":["post-1490","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-reflexiones"],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6BAUr-o2","publishpress_future_workflow_manual_trigger":{"enabledWorkflows":[]},"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/iglesia-latina.de\/de\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1490\/"}],"collection":[{"href":"http:\/\/iglesia-latina.de\/de\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/"}],"about":[{"href":"http:\/\/iglesia-latina.de\/de\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post\/"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/iglesia-latina.de\/de\/wp-json\/wp\/v2\/users\/4\/"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/iglesia-latina.de\/de\/wp-json\/wp\/v2\/comments\/?post=1490"}],"version-history":[{"count":1,"href":"http:\/\/iglesia-latina.de\/de\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1490\/revisions\/"}],"predecessor-version":[{"id":1491,"href":"http:\/\/iglesia-latina.de\/de\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1490\/revisions\/1491\/"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/iglesia-latina.de\/de\/wp-json\/wp\/v2\/media\/?parent=1490"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/iglesia-latina.de\/de\/wp-json\/wp\/v2\/categories\/?post=1490"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/iglesia-latina.de\/de\/wp-json\/wp\/v2\/tags\/?post=1490"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}