{"id":1444,"date":"2016-02-28T12:30:06","date_gmt":"2016-02-28T11:30:06","guid":{"rendered":"http:\/\/iglesia-latina.de\/?p=1444"},"modified":"2016-02-28T12:30:42","modified_gmt":"2016-02-28T11:30:42","slug":"la-lujuria","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/iglesia-latina.de\/de\/la-lujuria\/","title":{"rendered":"La Lujuria"},"content":{"rendered":"<body><p style=\"text-align: center;\"><em>\u201cPues la voluntad de Dios es vuestra santificaci\u00f3n; que os apart\u00e9is de fornicaci\u00f3n; que cada uno de vosotros sepa tener su propia esposa en santidad y honor; no en pasi\u00f3n de concupiscencia, como los gentiles que no conocen a Dios;\u201d<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em>1 Tesalonicenses 4:3-5<\/em><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>La lujuria en la Biblia, habla de las relaciones sexuales il\u00edcitas. La idea, es que una vida centrada en la sexualidad, es, no s\u00f3lo un pecado, sino adem\u00e1s, una esclavitud. Esta crea un fracaso personal y destruye una relaci\u00f3n estable de pareja. Coloca la genitalidad, por encima de las relaciones humanas: la entrega y la comunicaci\u00f3n. Actualmente se considera un problema social, donde miles de hombres est\u00e1n dominados por la pornograf\u00eda y la prostituci\u00f3n. Negocios, que influyen, incluso en el producto interior bruto de los pa\u00edses: \u00a1tanto producen sus beneficios! A la vez someten a mujeres, hombres y ni\u00f1os, a la m\u00e1s terrible de las experiencias, donde son trasformados en objetos de uso, disfrute y desecho, por encima de sus sentimientos.<\/p>\n<p>Ante esto, los cristianos deben defender la libertad y denunciar la explotaci\u00f3n. Muchos cristianos son v\u00edctimas de una sexualidad exacerbada y ego\u00edsta. Vi\u00e9ndose incapaces de vencer esta dif\u00edcil coyuntura. Para ello, es necesaria un gran comprensi\u00f3n de esa situaci\u00f3n, y apoyar en lo posible a los hermanos que pasan por esta situaci\u00f3n. No es suficiente con decirles que est\u00e1n en pecado, hay que ofrecer alguna soluci\u00f3n. Naturalmente, ense\u00f1arles a llevar una vida disciplinada y controlada. Mostrarles los recursos dados en la Biblia, con la oraci\u00f3n y la meditaci\u00f3n es sus textos. Incluso crear grupos de autoayuda, para apoyarse unos a otros, siendo guiados por un l\u00edder maduro. Unido a esto, debemos unir nuestras voces, a las denuncias sociales sobre el exceso de este \u201cdeleznable\u201d consumo. Usar de las herramientas que la misma sociedad propone para evitar el temprano consumo, por parte de nuestros ni\u00f1os y j\u00f3venes, de pornograf\u00eda por el m\u00f3vil o el ordenador (claves de bloqueo, instalar el ordenador en sitios comunes de la casa, etc.). No es un mal menor. El individuo acaba hundido, desesperanzado y solo; el ni\u00f1o y el joven, se educan en una sexualidad equivocada, produciendo un fracaso en sus relaciones con el sexo opuesto y el futuro, en su matrimonio. Debemos plantarle cara a este problema, y echar una mano a nuestros hermanos y a aquellos necesiten direcci\u00f3n, para que acerc\u00e1ndose al Se\u00f1or, consiga la victoria sobre esta lacra social y espiritual.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><em>Pr. Luis Antonio de la Pe\u00f1a<\/em><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<div class=\"shortcode-wrapper shortcode-icon-box clearfix hb-animate-element hb-bottom-to-top\" data-delay=\"300\"><div class=\"feature-box alternative left-icon-box aligncenter\"><a href=\"http:\/\/iglesia-latina.de\/reflexiones\/\" target=\"_self\" class=\"hb-icon-wrapper\"><i class=\"hb-moon-arrow-left-3 ic-holder-1\"><\/i><\/a><div class=\"feature-box-content\"><h4 class=\"bold\"><a href=\"http:\/\/iglesia-latina.de\/reflexiones\/\" target=\"_self\">Regresar a Reflexiones<\/a><\/h4><p><br>\n<\/p><\/div><\/div><\/div>\n<p>\u00a0<\/p>\n<\/body>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cPues la voluntad de Dios es vuestra santificaci\u00f3n; que os apart\u00e9is de fornicaci\u00f3n; que cada uno de vosotros sepa tener [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[8],"tags":[],"class_list":["post-1444","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-reflexiones"],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6BAUr-ni","publishpress_future_workflow_manual_trigger":{"enabledWorkflows":[]},"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/iglesia-latina.de\/de\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1444\/"}],"collection":[{"href":"http:\/\/iglesia-latina.de\/de\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/"}],"about":[{"href":"http:\/\/iglesia-latina.de\/de\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post\/"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/iglesia-latina.de\/de\/wp-json\/wp\/v2\/users\/4\/"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/iglesia-latina.de\/de\/wp-json\/wp\/v2\/comments\/?post=1444"}],"version-history":[{"count":2,"href":"http:\/\/iglesia-latina.de\/de\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1444\/revisions\/"}],"predecessor-version":[{"id":1446,"href":"http:\/\/iglesia-latina.de\/de\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1444\/revisions\/1446\/"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/iglesia-latina.de\/de\/wp-json\/wp\/v2\/media\/?parent=1444"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/iglesia-latina.de\/de\/wp-json\/wp\/v2\/categories\/?post=1444"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/iglesia-latina.de\/de\/wp-json\/wp\/v2\/tags\/?post=1444"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}