{"id":1203,"date":"2016-01-28T10:25:15","date_gmt":"2016-01-28T08:25:15","guid":{"rendered":"http:\/\/iglesia-latina.de\/?p=1203"},"modified":"2016-01-28T09:50:28","modified_gmt":"2016-01-28T08:50:28","slug":"la-discordia","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/iglesia-latina.de\/de\/la-discordia\/","title":{"rendered":"La Discordia"},"content":{"rendered":"<body><p style=\"text-align: center;\"><em>El corazo\u0301n que maquina pensamientos inicuos, Los pies presurosos para correr al mal, El testigo falso que habla mentiras, Y el que siembra discordia entre hermanos.\u201d<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em> Prov. 6:18-19<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">Siguiendo el texto del mes pasado, en el capi\u0301tulo 6 de proverbios, nos encontramos con otras de las cosas que Dios aborrece de forma especial. Con esto no se quiere decir que haya pecados mortales y veniales, sino que hay cosas especialmente repugnantes para E\u0301l. Aunque el pecado es siempre pecado, es cierto que hay cosas que duelen ma\u0301s en Su corazo\u0301n; y son sobre todo aquellas que tienen que ver con la relacio\u0301n con el resto de hermanos. El mes pasado era la mentira, ahora es la siembra de la discordia. El Sen\u0303or sabe, que podemos destruir a una persona, con so\u0301lo hablar de ella. Jesu\u0301s mismo nos indico\u0301, no so\u0301lo se mata fi\u0301sicamente a alguien, sino que con insultarle u ofenderle, ya estamos desobedeciendo el mandamiento de \u201cno matara\u0301s\u201d. Por eso, lo importante que son las cosas que decimos. Lo mejor es, nunca hablar de nadie o nunca permitir que nadie hable de otro que no esta\u0301 presente. Y ma\u0301s si despue\u0301s esta la coletilla: \u201cde esto no digas nada, pues es confidencial\u201d o \u201cno quiero li\u0301os\u201d. La boca del creyente debe de estar llena de prudencia y bendicio\u0301n, hablar poco y escuchar so\u0301lo aquello que es para edificacio\u0301n. Adema\u0301s, puedes convertirte en un transmisor de la discordia, cuando hablas a otros hermanos de aquello que te han contado en secreto.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">La lectura de la Biblia, la historia de la iglesia y nuestra propia experiencia, nos muestra lo dan\u0303ino de este comportamiento. Comportamiento, salido de la misma cocina del infierno; pues el mismo Satana\u0301s lo uso\u0301 en el Ede\u0301n. Hablo\u0301 con Eva a escondidas y murmurando de las mismas palabras de Dios. Es muy interesante, como el mismo texto de Proverbios, va mostrando como este pecado se desarrolla. Primero, pensando mal, juzgando, criticando, en el interior de la mente. Luego, empieza uno a hacer el mal, hablando del otro, sin pensarlo demasiado. Hay que ser consciente que el Diablo, no quiere que reflexiones. El so\u0301lo quiere que actu\u0301es. Te conviertes en su marioneta de maldicio\u0301n, para herir. Si eres protagonista de este pecado, pide perdo\u0301n a Dios. Esto implica arrepentimiento. Es decir, el firme propo\u0301sito de no volver a hacerlo. Luego, vete y pide perdo\u0301n a quien has ofendido.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><em>Pr. Luis Antonio de la Pe\u00f1a<\/em><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<div class=\"shortcode-wrapper shortcode-icon-box clearfix hb-animate-element hb-bottom-to-top\" data-delay=\"300\"><div class=\"feature-box alternative left-icon-box aligncenter\"><a href=\"http:\/\/iglesia-latina.de\/reflexiones\/\" target=\"_self\" class=\"hb-icon-wrapper\"><i class=\"hb-moon-arrow-left-3 ic-holder-1\"><\/i><\/a><div class=\"feature-box-content\"><h4 class=\"bold\"><a href=\"http:\/\/iglesia-latina.de\/reflexiones\/\" target=\"_self\">Regresar a Reflexiones<\/a><\/h4><p><br>\n<\/p><\/div><\/div><\/div>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<\/body>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El corazo\u0301n que maquina pensamientos inicuos, Los pies presurosos para correr al mal, El testigo falso que habla mentiras, Y [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[8],"tags":[],"class_list":["post-1203","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-reflexiones"],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6BAUr-jp","publishpress_future_workflow_manual_trigger":{"enabledWorkflows":[]},"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/iglesia-latina.de\/de\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1203\/"}],"collection":[{"href":"http:\/\/iglesia-latina.de\/de\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/"}],"about":[{"href":"http:\/\/iglesia-latina.de\/de\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post\/"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/iglesia-latina.de\/de\/wp-json\/wp\/v2\/users\/4\/"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/iglesia-latina.de\/de\/wp-json\/wp\/v2\/comments\/?post=1203"}],"version-history":[{"count":3,"href":"http:\/\/iglesia-latina.de\/de\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1203\/revisions\/"}],"predecessor-version":[{"id":1204,"href":"http:\/\/iglesia-latina.de\/de\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1203\/revisions\/1204\/"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/iglesia-latina.de\/de\/wp-json\/wp\/v2\/media\/?parent=1203"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/iglesia-latina.de\/de\/wp-json\/wp\/v2\/categories\/?post=1203"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/iglesia-latina.de\/de\/wp-json\/wp\/v2\/tags\/?post=1203"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}