{"id":1192,"date":"2016-01-15T09:45:24","date_gmt":"2016-01-15T07:45:24","guid":{"rendered":"http:\/\/iglesia-latina.de\/?p=1192"},"modified":"2016-01-28T09:52:18","modified_gmt":"2016-01-28T08:52:18","slug":"las-mentiras","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/iglesia-latina.de\/de\/las-mentiras\/","title":{"rendered":"Las Mentiras"},"content":{"rendered":"<body><p style=\"text-align: center;\"><em>\u201cSeis cosas aborrece Jehov\u00e1, Y aun siete abomina su alma: Los ojos altivos, la lengua mentirosa, Las manos derramadoras de sangre inocente,\u201d <\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em>Prov. 6:16-17<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">Cuando empieza un nuevo a\u00f1o, surgen en nosotros, deseos de nuevos prop\u00f3sitos. Con el tiempo, con la lucha diaria y con las trampas que el enemigo nos pone a cada paso, es necesario no caer en la tentaci\u00f3n de considerar el pecado -y en especial algunos pecados- como parte de nuestra existencia, como si nada se pudiera hacer con ellos. La mentira, ha llegado a ser tan normal en nuestro mundo, que hemos llegado a interiorizarla como algo necesario en la vida. Mentimos al manipular la declaraci\u00f3n de impuestos; o para conseguir alg\u00fan tipo de ayuda social o beneficios econ\u00f3micos. Mentimos para no quedar mal con la familia o los amigos. Mentimos para proteger a alguien o a nosotros mismos. Nos mienten los pol\u00edticos, los periodistas, los maestros, los amigos, los compa\u00f1eros de trabajo, y en la tienda cuando vamos a comprar. La mentira nos rodea, como el aire que respiramos. Y creemos que no podemos dejar de vivir en esa atm\u00f3sfera: \u00a1ser sincero no est\u00e1 de moda! Por el contrario, est\u00e1 en la lista de pecados que Dios aborrece. Es por tanto necesario, que de nuevo como anta\u00f1o, la verdad en nuestra boca, sea una de las caracter\u00edsticas m\u00e1s importantes en la vida de un cristiano.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">Nuestras sociedades protestantes, se basaron en ese principio. Un principio que garantizaba la honradez en los negocios, en las relaciones familiares, en el trabajo, etc. Se pod\u00eda confiar en un cristiano, porque siempre dice la verdad. Debemos, por tanto, desterrar de nuestra vida, la idea de la mentira piadosa o mal menor. En el Nuevo Testamento, se reitera esta ense\u00f1anza, y se enfatiza el no mentirse entre hermanos de la iglesia: Col. 3:9: \u201cNo mint\u00e1is los unos a los otros, habi\u00e9ndoos despojado del viejo hombre con sus hechos\u2026,\u201d Se que puede parecer duro, pero un mundo de mentiras, es un mundo de recelos y odio. Todo el mundo huye del mentiroso; porque no se puede fiar de \u00e9l. Hay que ponerse manos a la obra con esto, y vencer esa tentaci\u00f3n que nadie, nada m\u00e1s que Dios, valora tan importante. Lo mejor, empezar a orar; despu\u00e9s ir luchando diariamente por decir la verdad y no encubrirla. Poco a poco, iremos siendo m\u00e1s del agrado de nuestro Dios, y por ellos seremos bendecidos<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><em>Pr. Luis Antonio de la Pe\u00f1a<\/em><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<div class=\"shortcode-wrapper shortcode-icon-box clearfix hb-animate-element hb-bottom-to-top\" data-delay=\"300\"><div class=\"feature-box alternative left-icon-box aligncenter\"><a href=\"http:\/\/iglesia-latina.de\/reflexiones\/\" target=\"_self\" class=\"hb-icon-wrapper\"><i class=\"hb-moon-arrow-left-3 ic-holder-1\"><\/i><\/a><div class=\"feature-box-content\"><h4 class=\"bold\"><a href=\"http:\/\/iglesia-latina.de\/reflexiones\/\" target=\"_self\">Regresar a Reflexiones<\/a><\/h4><p><br>\n<\/p><\/div><\/div><\/div>\n<\/body>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cSeis cosas aborrece Jehov\u00e1, Y aun siete abomina su alma: Los ojos altivos, la lengua mentirosa, Las manos derramadoras de [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[8],"tags":[],"class_list":["post-1192","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-reflexiones"],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6BAUr-je","publishpress_future_workflow_manual_trigger":{"enabledWorkflows":[]},"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/iglesia-latina.de\/de\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1192\/"}],"collection":[{"href":"http:\/\/iglesia-latina.de\/de\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/"}],"about":[{"href":"http:\/\/iglesia-latina.de\/de\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post\/"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/iglesia-latina.de\/de\/wp-json\/wp\/v2\/users\/4\/"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/iglesia-latina.de\/de\/wp-json\/wp\/v2\/comments\/?post=1192"}],"version-history":[{"count":4,"href":"http:\/\/iglesia-latina.de\/de\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1192\/revisions\/"}],"predecessor-version":[{"id":1208,"href":"http:\/\/iglesia-latina.de\/de\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1192\/revisions\/1208\/"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/iglesia-latina.de\/de\/wp-json\/wp\/v2\/media\/?parent=1192"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/iglesia-latina.de\/de\/wp-json\/wp\/v2\/categories\/?post=1192"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/iglesia-latina.de\/de\/wp-json\/wp\/v2\/tags\/?post=1192"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}